Maximalismo del mercado de la darknet

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1. Una introducción al maximalismo del mercado de la darknet#

En algún lugar del camino, es difícil decir cuándo, la contracultura fue subvertida. Lo que antaño fuera un temeroso y agitador descubrimiento tecnológico hoy ha sido transformado en un vehículo de apuestas sensacionalista. Las banderas de Gadsden han sido sustituidas por gráficos de precios, y los cypherpunks están siendo ahogados por influencers en redes sociales. Muchos veteranos todavía se aferran a la creencia de que el aura de Bitcoin no ha sido completamente erosionada; de que la colaboración con el sector financiero tradicional es en realidad algo bueno; de que las solicitudes para crear reservas estratégicas estatales demuestran madurez y legitimidad; y de que huir de los así llamados decrépitos orígenes de la Silk Road significa que Bitcoin puede finalmente convertirse en dinero global. Pero todos sabemos que eso es una farsa, porque lo que una vez fue catalogado como un sistema electrónico de dinero en efectivo peer-to-peer se ha convertido, nada más y nada menos, en una glorificada acción de una empresa tecnológica cualquiera.

Y por esto propongo el maximalismo del mercado de la darknet.

Ahora bien, déjame aclarar algo: esto no es una aprobación de la actividad delictiva, ni es una incitación al crimen. Por el contrario, es una aceptación de que el mayor grupo de personas que dependen de las criptomonedas peer-to-peer son, precisamente, aquellos individuos que participan en los mercados negros de internet. Imagina una situación que requiera de un dinero digital privado y aguerrido; siguiendo a la lógica, concluirás que este será adoptado precisamente en esas economías subterráneas. Considera lo siguiente: ¿Qué tipo de persona utiliza criptomonedas como herramienta y no como cuenta de ahorro? ¿Quién se estresa al saber que no puede acceder a ellas? ¿Quién se las toma en serio, como una cuestión de libertad o prisión, y no como un estúpido meme? La respuesta son aquellos individuos que operan en esos mercados de la darknet; porque si las criptomonedas desaparecieran por arte de magia, la economía subterránea de internet colapsaría de la noche a la mañana. El efectivo digital incensurable ha permitido que el hombre promedio pueda realizar actividades que no están aprobadas por su gobierno, con tremendas implicaciones globales, como disuadir con éxito la discriminación de precios, la minería de datos o los anuncios dirigidos. Asimismo, hoy es posible donar a movimientos políticos en todo el mundo de forma segura y anónima, e incluso hacerlo con un patrimonio cifrado, cuya visibilidad depende únicamente de tu llave privada y de tu decisión consciente de divulgar esa información o no. A pesar del control casi total que ejerce sobre todo medio e instrumento financiero, el Estado posee poco poder sobre las redes de dinero en efectivo peer-to-peer y sus nodos, alojados por todo el mundo gracias a apasionados voluntarios. Esto no es el resultado de miles de millones de dólares de inversión por parte de los Estados nación, sino de la determinación de criptoanarquistas pertenecientes a comunidades de código abierto. De hecho, Bitcoin fue creado un fatídico día por uno de esos entusiastas anónimos que se ocultaba en una lista de correo cypherpunk. Podría decirse que es el mayor logro de código abierto de la historia, y todavía lo estamos asimilando.

Soy consciente de que a la darknet se le asocian la mala fama y el estigma, pero estamos hablando del uso en el mundo real. Hablamos de adopción basada exclusivamente en efectivo peer-to-peer. Es una vara de medir a la que podemos señalar y concluir que está ocurriendo. No es un sueño imposible, como los que llenan esos cansinos podcasts sobre criptomonedas, en los que se clama por un mundo ejecutado en la cadena de bloques. No, esta es la realidad, y aquellos que evitan esta conversación no merecen ni la hora del día. Algunos protestarán diciendo que esa vinculación es perjudicial, pero esos individuos no conocen las reglas del juego: porque desde la perspectiva del Estado, un ciudadano legal que promueve la privacidad es tan peligroso como un yonqui que intenta conseguir su próximo chute. Por ello, aunque la polarizante etiqueta de “maximalista del mercado de la darknet” puede generar algún escrúpulo, esta no es más que un reflejo de cómo ellos te ven en realidad.

Debo confesarte, querido lector, que el término “maximalismo del mercado de la darknet” es un troleo irónico. Soy plenamente consciente de que quien lea por encima el título de este manifiesto saltará de inmediato a la errónea conclusión de que yo y mis semejantes estamos empeñados en derrocar al gobierno, de que somos todos criminales o tal vez incluso ciberterroristas. Pero este escrito no es para ellos. Somos cypherpunks que abogan por el software libre de código abierto y comprendemos la tediosa batalla que tenemos por delante. Como ya nos tachan de tipos malos con algo que esconder, lo admitimos medio en broma, nos apoyamos en ello y planteamos la conversación bajo estos términos: para empezar, ¿por qué asociar ese estigma al software libre y de código abierto? Además, hay tantos tipos distintos de “maximalistas” a día de hoy que es fácil perder la cuenta. Por ejemplo, puedo fácilmente referirme a mí mismo como maximalista del efectivo digital o maximalista de la privacidad. Pero en esta era donde el interés es difícil de captar, se necesita de algo chocante —más aún si se basa en la razón— para que la gente preste atención. Porque, de forma similar, el auge de los mercados en la darknet a inicios de la década de 2010 causó un enorme interés por Bitcoin. Por lo tanto, al centrar nuestro enfoque en el uso de criptomonedas en los mercados de la darknet, recordamos una ventaja de estas que ha sido olvidada, pero que es plenamente necesaria para la proliferación a largo plazo de economías paralelas, las cuales amenazan el statu quo del dinero fíat.

Antes de terminar la introducción, me gustaría tomar un momento para agradecer a quienes hoy usan criptomonedas, a los que promueven economías paralelas y a los que impulsan deliberadamente su adopción. Aunque tenga opiniones discordantes en algunos temas concretos, de verdad aprecio a aquellos que todavía mantienen viva la llama. Porque no es cierto, en ningún sentido, que las criptomonedas solo se usen para la actividad ilícita. Desafortunadamente, somos una minoría, y muy pequeña, debo añadir. Actualmente, las criptomonedas se usan en su abrumadora mayoría como apuestas y vehículos de especulación, y esto solo empeorará si no oponemos resistencia. Después de lavar la imagen de las criptomonedas, pintándolas como un ecosistema amigable y no exclusivo para criminales, la absurda paradoja está en que hemos perdido esa intensidad trascendental que hacía al efectivo peer-to-peer tan poderoso en primera instancia. Y por todo eso, debemos devolver las cosas a sus raíces y convertirnos en maximalistas del mercado de la darknet.

2. Sobre el moonboyismo#

Antes de poder entender por qué el maximalista del mercado de la darknet está iluminado, debemos examinar la raíz de todos los problemas de las criptomonedas: el moonboy. Contrario a lo que puedas pensar, los problemas que enfrentan las criptomonedas no son, por ejemplo, las batallas regulatorias con el Estado, las limitaciones tecnológicas de la cadena de bloques o la necesidad de mejorar la opinión pública sobre las criptomonedas. Estos tres asuntos, entre otros, solo son problemáticos desde la perspectiva del moonboy. Pero desde la perspectiva del maximalista del mercado de la darknet, el verdadero problema es la inevitable condición humana de la codicia, y no hay mejor ejemplo de ello que la estridente y patética subclase de moonboys, cuya participación en las criptomonedas se reduce a una febril especulación y al estudio de gráficos de precios. La desesperada situación en la que se encuentra el efectivo peer-to-peer es el resultado directo de este continuo ataque del 51% a la opinión pública por parte del moonboy, quien ha hecho todo lo posible por erosionar el alma de las criptomonedas durante la última década.

El moonboy es un cypherpunk solo de nombre, que promociona su amor por Satoshi en vanos intentos de parecer culto. Son fraudulentos, arrogantes, tribalistas y crédulos. Muchos de ellos no dedican tiempo a aprender sobre software libre y de código abierto, optando en su lugar por consumir basura propietaria, siendo sus únicas contribuciones al ecosistema los retuits de GIFs de montañas rusas durante los ciclos impredecibles del mercado de las criptomonedas. Son complacientes y creen que los políticos con fotomontajes de ojos láser se preocupan por ellos. Pero he aquí la peor parte: debido a su codicia insaciable, se sobrendeudan con la esperanza de un gran beneficio económico. Y esta deuda hace que el moonboy sea fácilmente manipulable, llevándolo a tomar decisiones en contra del idealismo para el que fueron creadas las criptomonedas.

Nuestro rechazo al moonboyismo no es un desacuerdo con la inversión. Existe una estrategia de inversión clara y racional para muchos activos de criptomonedas debido a la propiedad de la escasez. Hay inversores, por ejemplo, que promueven el almacenamiento en cold storage y que son buena gente y valiosos contribuyentes para la comunidad. El moonboy, sin embargo, es la mayoría vocal de los poseedores de criptomonedas hoy en día, atraídos por el volátil mercado libre, que fomenta las potenciales “ganancias descomunales” que podrían permitirles convertirse en el próximo emprendedor de Silicon Valley. Peor aún, mientras mantienen esta actitud degenerada de apostador, creen que actúan desde una posición de virtud debido a su respaldo a Satoshi y a la ahora diluida visión del mundo que los primeros cypherpunks defendían. El moonboy es un hipócrita hasta la médula, apropiándose del término bitcoiner para que ahora signifique pro-censura y pro-Estado, siempre y cuando garantice la seguridad de sus rendimientos.

Volvamos atrás y repasemos los tres “problemas” antes mencionados a los que se enfrentan las criptomonedas y demostremos cómo difieren los puntos de vista del moonboy y del maximalista del mercado de la darknet:

Problema uno: Las regulaciones gubernamentales crean incertidumbre sobre las criptomonedas.

El moonboy: “Si el gobierno aprueba cierta legislación, podría hacer que mis criptomonedas valgan más/menos. Si se puede llegar a un compromiso, vamos por el buen camino”.

El maximalista del mercado de la darknet: “Nos preocupa preservar las libertades civiles y lucharemos con uñas y dientes para defenderlas. No habrá compromisos”.

Problema dos: Las limitaciones tecnológicas de la cadena de bloques impiden la adopción generalizada.

El moonboy: “Debemos hacer todo lo posible por convertirnos en una moneda global, aunque eso signifique promocionar software propietario, porque más gente significa que mi bag valdrá más”.

El maximalista del mercado de la darknet: “Es fundamentalmente cierto que la cadena de bloques no es idónea para una adopción mundial sin centralización. Por lo tanto, continuaremos creciendo y mejorando orgánicamente, sin doblegarnos ante estas soluciones centralizadas, porque nos preocupa nuestra libertad”.

Problema tres: La opinión pública sobre las criptomonedas es negativa debido a la falta de confianza alimentada por la volatilidad y las estafas.

El moonboy: “Debemos seguir promocionando las criptomonedas para generar confianza y que a largo plazo más gente compre, porque así mis criptomonedas valdrán más y ellos también podrán hacerse ricos”.

El maximalista del mercado de la darknet: “El objetivo es construir economías paralelas. Si a la gente no le interesan las criptomonedas peer-to-peer, está bien, pero debemos explicar los beneficios del efectivo peer-to-peer y predicar con ejemplo”.

Podríamos continuar, pero la idea debería estar clara: por un lado, tienes un estilo de vida de codicia que hace cosplay de idealismo, y por el otro, un examen fundamentado del mercado libre impulsado por el idealismo. En otras palabras, el maximalista del mercado de la darknet reconoce que buscar el sueño de Satoshi de un efectivo peer-to-peer lo ha convertido en un objetivo del Estado y que la masa que decide la opinión pública solo sigue la mano invisible de la codicia. Estos dos grupos no pueden coexistir y, debido a la posición populista que ostentan los moonboys, el maximalista del mercado de la darknet es expulsado del discurso mediante la censura.

Quizás la mejor manera de resumir las diferencias entre estos dos grupos sea la propia darknet. ¿Cómo ven ambos grupos el uso del efectivo peer-to-peer en los mercados de la darknet para fines ilícitos?

El moonboy: “La darknet representa la época de los inicios de las criptomonedas; ya hemos superado eso. Sí, los criminales usan criptomonedas en los mercados de la darknet, pero las criptomonedas pueden aportar mucho más valor que eso. Esta asociación es tóxica”.

El maximalista del mercado de la darknet: “La darknet es el mercado peer-to-peer más antiguo y extenso que depende exclusivamente de las criptomonedas. Observar su uso en este aguerrido mercado revela qúe proyectos vale la pena estudiar. Ya que, a medida que la computación continue volviéndose más cerrada y centralizada, será imprescindible mantener libres los proyectos de código abierto. Sobre todo el efectivo digital.

El moonboy no está necesariamente equivocado, ya que existen muchos casos de uso para las criptomonedas que van más allá de comprar drogas en internet. Sin embargo, el moonboy no logra comprender lo esencial: las poderosas implicaciones del efectivo peer-to-peer y la larga guerra por los derechos de privacidad que aguarda. ¿Por qué no quiere entenderlo? Porque el moonboy no luchará contra el Estado; así que esto no le preocupa. Para el moonboy, preservar la libertad juega un papel secundario frente a hacer crecer su inversión, por lo que cualquier asociación con la actividad ilícita es herejía para él. No tienen motivos para pronunciarse en contra del Estado, y cuando las regulaciones lleguen, obedecerá lo que se le diga. Pero el cypherpunk, alineado con el maximalista del mercado de la darknet, abraza la batalla legal y habla abiertamente sobre el documentado uso ilícito de las criptomonedas. ¿Por qué, podrías preguntar? Porque ambos son conscientes del juego que se está jugando. Al adherirse a los mercados de la darknet, enmarcan la conversación en sus propios términos, porque entienden que el Estado ve nuestra lucha por la libertad como una molestia que debe ser aplastada. El maximalista del mercado de la darknet comprende que es objetivo del Estado promover el crecimiento del moonboyismo y censurar a los disidentes, y que jugar limpio no vale la pena. Así que marquemos una línea en la arena: si el uso del efectivo peer-to-peer me convierte en un criminal por asociación, entonces soy un criminal. El maximalista del mercado de la darknet suscribe esa declaración, viendo el mercado libre de manera fría e imparcial, y el moonboy retrocede horrorizado, equiparando ese tipo de idealismo con una confrontación innecesaria que va en contra de la razón por la que compró criptomonedas en primer lugar.

3. Michael Saylor, el flautista de Hamelín#

Hemos definido el moonboyismo como una turba especulativa que se ha distanciado de los principios del libertarismo. Pero, ¿cómo es controlada? El moonboy, como polilla a la llama, busca un líder que le diga que su codicia es noble, ¿y qué mejor representante de este fenómeno que Michael Saylor, el flautista de Hamelín de los moonboys? En apenas unos años, Saylor ha secuestrado Bitcoin hasta el punto de convertirse en el líder de facto, a pesar de distanciarse vocalmente de la filosofía libertaria sobre la que se construyó la criptomoneda. En una entrevista el año pasado, Saylor declaró su creencia de que el concepto de Bitcoin como medio de intercambio está obsoleto y de que la custodia de Bitcoin debe quedar bajo el control de los exchanges centralizados, las mismas entidades conocidas por la recopilación de datos y los préstamos de reserva fraccionaria. Estas declaraciones escandalosas recibieron varios días de rechazo en Twitter, con muchos influencers del mundo cripto redactando cuidadosamente tuits que advertían sobre esta retórica. ¿El resultado? Saylor publicó un breve mensaje de disculpa, y todo fue perdonado. ¡Qué dulce es ser el rey! El flautista ha seducido a los moonboys con sueños de prosperidad económica; y maldecido sea el idealismo, porque ahora él tiene el gobierno de la mayoría.

En su página de Twitter, Saylor tiene fijado un tuit con su atroz poesía, el que habla de “avispas cibernéticas”; seguro que no puede dejar de mirarlo, como si fuera algo de lo que estar plenamente orgulloso. Asimismo, a menudo se pone poético en el escenario frente a miles de personas, hablando de Bitcoin como “energía digital”, escupiendo metáforas torpes en un intento por idealizar Bitcoin como una especie de religión. Sin embargo, la influencia de Saylor se extiende más allá de sus humildes siervos moonboy, llegando hasta los duques y duquesas regionales, quienes poseen relativa influencia en esta economía del engaño. Esto puede verse rutinariamente en las conferencias anuales de Bitcoin, pero recientemente se hizo aún más vergonzoso en la “Fiesta de Año Nuevo de los 100k” de Saylor. El evento, celebrado en su mansión, se redujo a un patético juego de roles de El gran Gatsby, con Saylor mostrando alegremente la lujosa finca a sus invitados adinerados. Para el moonboy, un tique dorado para asistir a esta fiesta sería sinónimo de “haberlo logrado”. Aspira a ser reconocido como un inversor astuto, más sabio que todos los demás tontos. Pero para el maximalista del mercado de la darknet, esto no es más que un resumen de lo podrido que se ha vuelto todo, un retrato de la desesperada fantasía que se desarrolla en las mentes de los moonboys: que algún día, ellos también estarán en la posición de Saylor, con miles de subordinados celosos del éxito de su inversión de gran cerebro.

Las contribuciones de Saylor a Bitcoin han consistido en redoblar y triplicar la miserable mentalidad de la cultura HODL, la cual predica que el único caso de uso de Bitcoin es comprar y aguantar como si la vida dependiera de ello. Lo único que le importa a Saylor es que sus seguidores acumulen Bitcoin y que vendan sus riñones si les falta liquidez. Esto crea una interesante paradoja: ¿cómo puede ser Bitcoin el futuro del dinero si nadie quiere usarlo realmente? Los defensores de la reserva de valor como caso de uso apuntan a la Ley de Gresham, argumentando que el dinero más “duro” será retirado de la circulación. Esto estaría bien si Bitcoin tuviera características de fungibilidad —no las tiene—, o si su modelo de seguridad no se basara en las tarifas de transacción —se basa en ellas—, o si no hubiera un continuo esfuerzo por centralizar el software que usan los bitcoiners. Los resultados de la mentalidad Saylor han sido el acaparamiento, los bloques vacíos, la promoción de soluciones no libres y la total dependencia de que el valor de Bitcoin suba. Uno puede esperar que, eventualmente, el culto a la personalidad que rodea a Saylor reciba su merecido, pero incluso si el castillo de naipes se derrumba, detrás de Saylor hay toda una corte dispuesta a ocupar su lugar; inevitablemente los moonboys elegirán a su próximo líder, porque es contrario a su naturaleza pensar por sí mismos.

El mundo de las criptomonedas lo dominan los moonboys, y el flautista Saylor es un reflejo de ello. El hecho de que Saylor no haya sido cubierto de brea y plumas por la comunidad de Bitcoin, sino exaltado y abrazado, es todo lo que necesitas saber sobre el estado actual de las cosas. Es curioso plantearse por qué a este fraude, con sus miles de millones de dólares, nunca se le pasó por la cabeza consolidar la defensa de Samourai Wallet o Tornado Cash con el mejor equipo legal que el dinero pueda comprar. Así mismo, ¿por qué no está encabezando una campaña de lobby en el Capitolio por la privacidad y la libertad para aquellos que usan criptomonedas como efectivo digital? ¿Por qué habla exclusivamente de comprar Bitcoin y no de ser una persona razonable que ocasionalmente pueda vender sus ganancias, o usar Bitcoin? Ya conoces la respuesta. Es porque no le importa Bitcoin, ni la libertad, ni ninguna de esas cosas. La estafa Saylor es un juego de las sillas donde los únicos ganadores son los que tienen la suerte de salir con la delantera. Ahora estamos en la mitad del juego que, por supuesto, está amañado para que él quede primero.

Me imagino que hay lectores que consideran mi tono elitista; no discrepo. Las criptomonedas en su conjunto necesitan crítica e introspección, especialmente por parte de quienes son firmes defensores del efectivo digital. Qué cansado es observar a la comunidad desde las esquinas, viendo a supuestos periodistas y podcasters luchar por la relevancia promocionando cualquier estafa cripto que les dé atención o dinero. Es aún peor ver al público seguir ciegamente al flautista Saylor, cuya encantadora melodía se aprovecha de las esperanzas y sueños del desesperado moonboy que aparentemente no tiene nada más que esperar de su vida. ¡Pero no confundas puntos de vista pretenciosos con la falta de voluntad para ayudar! Si estás sufriendo un episodio de moonboyismo, pero aún conservas una pizca de dignidad, poco a poco te irás inspirando a aprender y mejorar, y por el camino los expertos en privacidad estarán encantados de orientarte en la dirección correcta. Nunca antes ha habido tantos recursos para aprender sobre privacidad y cómo protegerte, y no hace falta decir que una de las mejores inversiones que puedes hacer para tu futuro es educarte sobre cómo luchar contra el Estado de vigilancia. Hazlo paso a paso, refuerza cada faceta de tu OPSEC y aprende a conocer al enemigo de arriba a abajo. Y, con el tiempo, te unirás a otros cypherpunks desengañados que se han convertido en maximalistas del mercado de la darknet, rascándote la cabeza con perplejidad mientras Saylor hace el ridículo una vez más ante su turba de seguidores.

4. La estafa de la adopción global#

Lo que Saylor y compañía hacen para seducir al moonboy es alimentar su fantasía: un hipotético mundo que depende del activo escaso de Bitcoin, con afirmaciones de que el moonboy estará sentado en la ciudadela, protegido de los indignos nocoiners que deberán arrastrarse a sus pies para que les lance algunos satoshis de caridad. Esto nos lleva a lo que quizás sea la mayor mentira que promueven los influencers de las criptomonedas: la adopción global. Para muchos, este salto de fe se da por sentado. Es inevitable, seguro, que el dinero fíat fracase, que los dólares se vuelvan inservibles, que se pierda toda confianza y que se necesiten carretillas rebosantes de efectivo para comprar barras de pan. Seguro que debe ocurrir que, un día, la gente adopte unánimemente las criptomonedas como su fuente de ahorro e ingresos; que las élites parasitarias que han controlado nuestras economías durante cientos de años cederán su influencia política por el bien mayor; que todo el poderío de los Estados nación se desmoronará bajo el poder de Bitcoin, y que se arrodillarán para declarar que Satoshi es el Rey, y que todos nos tomaremos de las manos para cantar Kumbaya en una nueva era de paz.

Si crees esto, probablemente estás en una cámara de eco.

Como ya hemos visto, todo aspecto del efectivo digital peer-to-peer que lo convierte en un asalto a la fortaleza del Estado nación ha sido atacado, castrado e infiltrado. El dinero fíat no va a desaparecer en silencio, y el público general acepta y seguirá aceptando lo que el gobierno le diga que haga porque eso es lo seguro, y a la gente le gusta sentirse segura. Y así, la narrativa respaldada por el Estado respecto a Bitcoin es que es un activo digital, no una forma de efectivo peer-to-peer. El foco se pone en Michael Saylor y la senadora Lummis, quienes dan patéticos discursos en la CNBC con su interés firmemente puesto en la futura colaboración con el sistema financiero tradicional. La turba moonboy continua este circo porque el número sigue subiendo, y mientras tanto, los medios insinúan que el medio de intercambio como caso de uso es una reliquia de los torpes orígenes cypherpunk. Cualquier atisbo de la contracultura que supone una afrenta a la banca se minimiza y se difama como delitos contra la legislación Anti Lavado de Dinero. En una palabra, su futuro idealizado del efectivo peer-to-peer es una forma alternativa de Venmo: censurable, controlable, cumplimentario.

Que la adopción mundial de las criptomonedas sea hipotéticamente posible o probable no es la cuestión. Lo que debe entenderse es que, en el momento de escribir esto, la adopción global es un caballo de Troya que oculta la centralización y el espionaje, y cualquiera que abogue por ella está irónicamente argumentando a favor de la expansión del sistema financiero tradicional. ¿Cómo lo sabemos? Porque las soluciones que proponen los portavoces de las criptomonedas no se usan en los mercados de la darknet. Como maximalistas del mercado de la darknet, usamos este simple barómetro para eliminar la discusión técnica innecesaria y la aparentemente interminable cantidad de protocolos cripto que confunden y abruman al recién llegado y, en su lugar, destacar el hecho de que los mercados de la darknet representan la contracultura dentro de las criptomonedas que aún se resiste a las finanzas tradicionales. Y, como era de esperar, la gente que depende del efectivo peer-to-peer aguerrido no está usando aplicaciones de capa dos de Bitcoin. De hecho, te acusarían de ser un agente de la ley por siquiera sugerirlo.

Para ser claros, la adopción del efectivo peer-to-peer entre el público general es extremadamente difícil, y los intentos de tender un puente entre el usuario de Linux treintañero y la abuela de setenta son alucinantes. Pero con este nivel de experiencia de usuario amigable viene el inevitable blanqueamiento de los principios del software libre y de código abierto, y lo que es peor, un abandono del criptoanarquismo político, el que otorga al efectivo peer-to-peer su vitalidad. El maximalista del mercado de la darknet aboga por el realismo y los pequeños pasos hacia una mayor adopción, en lugar de soñar despierto con el futuro. Esto es aburrido y gradual, pero es racional y sensato. En lugar de distraernos con las subidas o bajadas mensuales del valor de una criptomoneda, debemos destacar la importancia de expandir economías paralelas para esa criptomoneda. En lugar de entrar en pánico por la última regulación gubernamental, debemos redoblar nuestras creencias y contraatacar tanto en los tribunales como a través de nuestro uso peer-to-peer. En lugar de buscar atraer gente con promesas de coches deportivos, debemos reunir a tantos aliados de la defensa de la privacidad como sea posible, siempre que compartan nuestra perspectiva sobre la importancia del software libre de código abierto. El enfoque debe estar en asentar una base sobre la que las generaciones futuras puedan construir ladrillo a ladrillo, y aunque pueda haber algo de ganancias y un aumento del interés público por el camino, eso nunca debe interponerse al idealismo.

Desprenderse de la idea de la adopción global es el paso más importante que puede dar un moonboy en recuperación. Muestra una maduración en su visión del mundo, un crecimiento de la disciplina y una comprensión del juego de ajedrez que se libra entre el Estado y nuestra libertad. Si aún estás atrapado en la mentalidad de que las criptomonedas dominarán el mundo, aún no lo has entendido, porque las finanzas tradicionales, una de las herramientas más efectivas del Estado, han absorbido las criptomonedas dentro de su sistema demoníaco. El Estado no perderá esta batalla a corto plazo, así que ajusta tus plazos y no te confíes, porque lo que hemos presenciado solo en la última década es el desmantelamiento de lo que una vez fue el poderoso y aterrador Bitcoin. Como maximalistas del mercado de la darknet, valoramos la utilidad, porque la utilidad es lo que garantiza la adopción, y cualquier tipo de adopción ahora es mejor que una adopción hipotética en el futuro. Y es por eso que estudiamos los mercados de la darknet, porque actualmente representan la economía peer-to-peer más antigua y grande, activa y vibrante, que depende enteramente de las criptomonedas.

5. Hacer las criptomonedas espeluznantes de nuevo#

A los recién llegados les costará creerlo, pero hubo un tiempo en que las criptomonedas eran un tema aterrador. Bitcoin, en particular, tenía una asociación directa con la actividad criminal, y para muchos de nosotros así fue como entramos en contacto con ellas, ya fuera por los rumores sobre Silk Road o por los alarmistas artículos de opinión en los periódicos acerca de un misterioso dinero de internet usado por narcotraficantes. En los primeros días no había regulaciones, por lo que la conversación giraba en torno a cómo Bitcoin sería prohibido y cómo la narcoeconomía subterránea que lo usaba conduciría a arrestos masivos y, eventualmente, a la confiscación de criptomonedas a ciudadanos que siguiesen la ley. Bitcoin, especialmente en sus inicios, era un campo de juego para cypherpunks dedicados al avance del efectivo peer-to-peer. Su tolerancia a la cultura HODL se debía en gran parte a la enorme incertidumbre financiera que rodeaba al proyecto. Una vez que el número subió, más de lo que nadie podría haber imaginado, el idealismo fue reemplazado, y esos cypherpunks fueron sometidos a la docilidad o excomulgados del proyecto que ayudaron a construir. Lo que queda ahora es una colección de miembros del Core que simpatiza con el erróneo mito de la adopción global e incluso lo alienta. Los cypherpunks iluminados, curtidos hasta convertirse en maximalistas del mercado de la darknet, sienten vergüenza e ira por la creación de este monstruo. La codicia ha ganado, y bandidos como Saylor han ascendido a la cima.

Bitcoin hoy ha alcanzado el atractivo para el mainstream sin ninguna semblanza con sus orígenes. Muchas celebridades, ejecutivos de empresas y políticos defienden hoy a Bitcoin, algo que, hace diez años, habría sido un suicidio profesional. Pero, ¿qué ha ganado Bitcoin con esta aceptación mayoritaria? El moonboy señalará la gráfica del precio, los ETFs y los avales de las celebridades antes mencionadas. Pero los cypherpunks saben que todo esto son trucos de ilusionista. Lo que realmente ocurrió fue lo siguiente: la expansión dramática de la legislación Conoce a tu Cliente/Lucha contra el Lavado de Dinero [KYC/AML], el desarrollo tecnológico de la vigilancia blockchain, la avalancha de batallas legales destinadas a quitarnos derechos y el lobby incesante que está ocurriendo ahora mismo en el Capitolio. Con el tiempo, el Estado se dio cuenta de que Bitcoin y otras criptomonedas son relativamente inofensivas sin privacidad en la capa base, y en lugar de optar por una confrontación directa, decidió que bastaba con cocer la rana a fuego lento, recortando a los grupos marginales de resistencia hasta conseguir lo que quería. Y su estrategia de juego ha funcionado. La conversión de Bitcoin de efectivo peer-to-peer a una acción de una empresa tecnológica cualquiera se ha realizado plenamente, y los valores cypherpunk que nos trajeron hasta aquí han sido blanqueados.

Pero hay una ironía en la transición de Bitcoin hacia un activo digital estéril y apto para corporaciones: que ha perdido todo su aura en el proceso. Considera el estatus rebelde y aterrador que Bitcoin tenía en los primeros días de Silk Road y contrástalo con el retrato de Michael Saylor en la portada de la revista Forbes. Todo el filo, todo el poder, todo lo que hacía que las criptomonedas fueran únicas como amenaza al sistema financiero tradicional se ha ido, habiendo relegado a Bitcoin a una débil caricatura de lo que una vez fue. La crisis de identidad en la que se encuentra Bitcoin es una idea secundaria para el moonboy, que considera este desarrollo una progresión natural, análoga a cómo internet, otrora un salvaje oeste descentralizado de sitios web, ahora se canaliza en unas pocas redes sociales políticamente correctas. Ven el cambio de Bitcoin como positivo, creyendo la idea de que un camino más sencillo pero aprobado por el Estado sirve al bien mayor de la humanidad. O, al menos, esto es de lo que se han convencido a sí mismos, ya que cualquier maximalista del mercado de la darknet que mire el panorama general se apresurará a señalar lo siguiente: restarle importancia a la lucha contra el Estado acarrea serios problemas. Sin duda esto los ha llevado a insistir en la reserva de valor como principal caso de uso, en oposición a continuar centrándose en el medio de intercambio.

La buena noticia es que el mercado libre es implacable y encontrará un camino. Los mercados de la darknet, y por extensión, el uso de efectivo peer-to-peer en desafío a las regulaciones, siempre existirán. Y así, ante la ausencia de mejoras en Bitcoin, los mercados de la darknet han buscado en otra parte. El bien documentado aumento de la popularidad de Monero en los mercados de la darknet satisface la necesidad de efectivo digital donde Bitcoin ya no es suficientemente bueno, y, del mismo modo, ahora es Monero el que es atacado mediante regulaciones, miedo e incertidumbre. Por supuesto, el moonboy señala el escaso rendimiento relativo del precio de Monero como resultado, pero el maximalista del mercado de la darknet ve estas eliminaciones del registro como una prueba conceptual y un aval por parte de las empresas de análisis de cadena hacia un medio de intercambio superior. Si Bitcoin, amigable con la regulación, fuera visto como imponente, poderoso y, en última instancia, como amenaza para el Estado, también sería eliminado de los exchanges. Entonces, ¿por qué no está sucediendo eso? ¿Por qué Monero asusta a los exchanges y Bitcoin no? ¿Qué lo hace aún más poderoso? Lentamente, el aura y la influencia en torno a Monero crecen, con el miedo y la incertidumbre que lo rodean actuando como una sutil promoción que demuestra cuán poderoso es el efectivo peer-to-peer desde la perspectiva de los poderes establecidos.

Hay algo sobre la actual cultura de las criptomonedas que exuda cualquier cosa menos autenticidad. La cultura, si se le puede llamar así, es una mezcla de estafas del tercer mundo, memes y apuestas degeneradas. Nada de ello es serio. Mucha gente comparte esta opinión, y los moonboys disfrutan de este insulto con matices de ironía, viéndolo como una medalla de honor y regodeándose en el mundo payaso en lugar de desafiarlo. Pero hay algo en las criptomonedas que se toma en serio debido a lo formidable que es: el uso del efectivo peer-to-peer en los mercados de la darknet. Como el respeto que recibiría Tony Soprano al entrar en un restaurante, los moonboys e incluso los nocoiners cripto-aversos, quienes se burlan de cualquier cosa tangencialmente relacionada con las criptomonedas, inclinan la cabeza en reconocimiento. Innatamente, todo el mundo reconoce el poder que el dinero digital puede tener sobre los Estados nación. El hecho de que un incontrolable proyecto de código abierto esté siendo utilizado por entidades criminales en todo el mundo evidencia ese dominio implícito. Pero este hecho a menudo se minimiza, se oscurece y se mira con desaprobación. La opinión mayoritaria dentro de las criptomonedas argumenta que estas son mucho más que su adopción temprana en la darknet, por lo que el hecho debería ignorarse, pero el hombre algo más sabio ve este hecho como un indicador, una utilización que señala algo que repele al Estado. Por mucho que intenten eliminar el estigma que conlleva la adopción en la darknet, este persigue a las criptomonedas como un recordatorio de lo que está en juego, y este hecho no se le escapa al maximalista del mercado de la darknet.

6. El misil táctico nuclear para cortocircuitar al moonboy de Bitcoin#

A pesar del considerable prestigio obtenido por el uso en la darknet, el moonboy saltará ante la oportunidad de restar importancia a cualquier asociación con la actividad criminal. Comentará que la economía subterránea de las drogas es comparativamente minúscula, que la capitalización de mercado de Bitcoin la eclipsa y que es mejor no tener esa reputación manchada ante los ojos de la población cumplidora de la ley. Pero lo que es peor, cuando se lo confronta con la disminución de la adopción de Bitcoin en estos mercados de la darknet, a menudo insultará a un proyecto reputado como Monero llamándolo shitcoin, tildando a esta alternativa de efectivo digital —que le ha arrebatado cuota de mercado en la darknet a Bitcoin— de una mera distracción de la riqueza generacional. Así que ahora me gustaría ofrecerte mi método patentado para avergonzar a este moonboy de Bitcoin que ha perdido de vista el panorama general. Es un pequeño truco que he aprendido y que, hasta la fecha, ha funcionado el 100% de las veces. Solo tienes que decir lo siguiente:

«Si Monero es un shitcoin, ¿cómo es que ha superado a Bitcoin como la criptomoneda más usada en los mercados de la darknet? Porque a pesar de la enorme ventaja de Bitcoin en efecto de red y liquidez, Monero se ha convertido en la criptomoneda más usada en la economía peer-to-peer más antigua y grande, que depende del efectivo peer-to-peer».

La razón por la que esta afirmación es tan efectiva es que la gente en los mercados de la darknet no usa criptomonedas peer-to-peer porque quiera, sino porque necesita hacerlo. No tienen otra opción. Si pudieras hacer desaparecer las criptomonedas por arte de magia, estos mercados peer-to-peer dejarían de existir en gran medida porque no tendrían otra forma sencilla de transferir valor. Además, los usuarios de estos mercados de la darknet no tienen la fijación tribalista del “que-suba-el-número” que plaga a las criptomonedas. No se levantan, saltan de la cama, abren la ventana y le gritan al mundo su amor por el efectivo digital. No presumen ante sus amigos de cuánto tienen en criptomonedas. No, compran efectivo digital como si fuera gasolina para su coche. Es una necesidad. Y en este entorno ilícito que, ojo, es increíblemente peligroso —ya que requiere la utilidad de transferir valor que sea la más fuerte y aguerrida— han optado por usar el pequeño Monero en lugar del tan potente Bitcoin.

El problema para el moonboy es que esta pregunta se formula en torno a la utilidad, no al precio. El moonboy, que solo piensa en el precio, se ve ahora obligado a imaginar un escenario basado en la dependencia. En respuesta a la afirmación anterior, el moonboy está entrenado para mostrar un gráfico del precio de Monero y cómo ha tenido un rendimiento inferior en relación con Bitcoin. Pero lo que el moonboy no capta es que esto lo hace aún más impresionante, porque a pesar de la falta de apreciación del precio de Monero, este ha superado al muy líquido Bitcoin en un mercado donde la vida de las personas depende de un efectivo digital incensurable. ¿Por qué no están usando Bitcoin en su lugar? ¿Cómo superó Monero este efecto de red tan sustancial? ¿No saben que Monero es “mucho menos seguro” que Bitcoin? ¿Por qué usan un shitcoin en lugar de la Lightning Network? La cabeza del moonboy empieza a dar vueltas. Este “misil táctico” y sus muchas variaciones erradican la crítica que el moonboy hace contra Monero. Esto no se basa en la especulación; es una visión no sesgada del mercado libre, y está ocurriendo ahora mismo.

Lo que el moonboy de Bitcoin no admitirá es que esto es, en cierto modo, castrante. Acostumbrado a convencer a los demás de que no hay un segundo mejor, ahora debe enfrentarse a la preferencia por Monero de parte de criminales curtidos. Esto se agrava porque carece del conocimiento técnico para debatir con el cypherpunk, y porque a menudo tiene demasiado miedo de investigar por sí mismo y leer en un servicio oculto como Dread para confirmar esta realidad. Esta situación imposible de ganar hace que huya de vuelta a su cámara de eco o que acepte que quizás haya otros proyectos que valga la pena conocer. Y no es solo Bitcoin; cualquer proyecto que critique la privacidad de Monero deberá superar el hecho de que fue Monero el que se eligió, y no el suyo. Este hecho insuperable se debe a muchos factores, que examinaremos con más detalle más adelante, y da crédito a nuestro adagio de que la criptomoneda elegida en los mercados de la darknet es la que en última instancia vale la pena estudiar.

Cabe señalar que nuestro estudio de los mercados negros de internet se centra principalmente en los mercados de drogas, que pueden ser encontrados por aquellos lo suficientemente curiosos como para buscar en Tor. La verdadera economía de la darknet es difícil de definir y abarca mucho más que los mercados de drogas, como estafas, ransomware y armas, entre otros bienes y servicios ilícitos. Por ejemplo, se podría argumentar que las stablecoins, una perversión de las criptomonedas que fija digitalmente un activo al dinero fíat, se usan en mayor volumen que Monero o Bitcoin, debido en gran parte a su falta de volatilidad y su fuerte liquidez. Otros pueden señalar que hay una cantidad significativa de comercio ilegal en plataformas de redes sociales como Instagram o a través de protocolos de chat como Telegram. Por supuesto, el dinero fíat en general eclipsa el uso de criptomonedas, así que no sorprende leer artículos sobre la adopción de stablecoins por parte de carteles mexicanos y sindicatos del crimen chinos, o sobre la bien documentada adopción en el tercer mundo por defensores de las cripto que quieren preservar su valor con el dólar. Sin embargo, no se conocen estimaciones reputadas y precisas, por lo que es más sensato centrarse en los mercados “tradicionales” con un OPSEC elevado a los que accede el ciudadano común; es decir: los mercados que se encuentran en agregadores de servicios ocultos como Tor Taxi, ya que son más relevantes en cuanto a cómo el efectivo peer-to-peer se desarrolló hasta lo que es hoy. Además, la futura legislación sobre stablecoins y las restricciones a los proveedores de redes sociales empujarán de hecho a los criminales hacia tipos de criptomonedas más curtidas, y probablemente hacia aquella con una reputación probada en esos mercados de drogas de la darknet.

Para ser claros, este manifiesto no es un discurso de venta de Monero. El maximalista del mercado de la darknet no tiene lealtad alguna a un proyecto de criptomonedas, pues no aborda las criptomonedas como un medio de ganancia financiera. El maximalista del mercado de la darknet respalda a Monero, pero también señala que la liquidez y la naturaleza transparente de Bitcoin son compromisos importantes y que, a pesar de la castración de Bitcoin en la última década, aún se usa en los mercados de la darknet, sigue prevaleciendo en las demandas de ransomware y sigue siendo una rampa de acceso líquida con una cultura cypherpunk, pequeña pero apasionada, con la que bien vale la pena fraternizar. De hecho, el maximalista del mercado de la darknet se apresuraría a señalar la ironía de una creciente retórica maximalista sobre Monero que, a la inversa del moonboy de Bitcoin, promociona las posibles “ganancias asombrosas” que podrían obtenerse de un proyecto que sigue los orígenes cypherpunk de Bitcoin como la criptomoneda elegida en la darknet. El maximalista de Monero en muchos aspectos usa las mismas tácticas fraudulentas que el maximalista de Bitcoin para lograr su sueño de prosperidad financiera, mirando los mercados ilícitos como un indicador y abrazando el estigma como una herramienta de propaganda. En efecto, el poder de la adopción del mercado libre, especialmente cuando se yuxtapone con la característica de la utilidad frente a la especulación del “que-suba-el-número”, es un poderoso concepto que proporciona una prueba de valor incluso a los individuos más ignorantes; de hecho, este manifiesto se basa en eso. Pero el que idealiza el estigma asociado a los mercados de la darknet con el objetivo de hacerse rico no es mejor que el maximalista degenerado que venera a Michael Saylor. Esa idea se basa en la subida del valor en fíat y, dejándola campar a sus anchas, nos llevará de vuelta a la situación en la que nos encontramos hoy con Bitcoin.

7. Joe el mecánico#

Es una verdad innegable que el uso en los mercados de la darknet es una forma sencilla de probar que una criptomoneda peer-to-peer funciona. Incluso los normies que no tienen un caballo en esta carrera levantan las cejas al ver que las fuerzas del orden puedan hacer poco para prevenir las transacciones de efectivo digital. Sin embargo, hay una dinámica interesante que debemos destacar: a los usuarios de los mercados de la darknet no les importa particularmente el precio de las criptomonedas, ni siquiera la tecnología subyacente. Fuera de algunas molestias menores por la volatilidad del precio a corto plazo, para el usuario de la darknet su interés en algo como Monero o Bitcoin se basa estrictamente en satisfacer un paso de la lista para adquirir algo. Tienen poca comprensión sobre los compromisos de diferentes proyectos y no están expuestos al meta o a los debates en lugares como crypto Twitter. Puede parecer una tontería pasar tiempo pensando en este grupo demográfico de agnósticos, pero cualquier investigador de los mercados de la darknet señalaría que, en realidad, representan la mayor parte de la economía de criptomonedas que depende del uso del efectivo peer-to-peer y no de la especulación.

Si cerramos los ojos e imaginamos un artículo de noticias sobre la dark web, podemos ver la imagen que eligen para ilustrar la historia: es la de un hombre con una sudadera encapuchada sobre su rostro, quizás usando una máscara de Guy Fawkes, tecleando en la interfaz de línea de comandos de un portátil. Para mucha gente, los servicios ocultos son un concepto completamente ajeno que solo los usuarios experimentados en la informática pueden alcanzar. Pero la verdad es que la mayoría de los usuarios de la darknet son personas normales que no tienen ni idea de lo que están haciendo, a menudo con una experiencia informática que se reduce a publicar en Reddit y saber cómo abrir el administrador de tareas de Windows. Para ilustrar este asunto, imaginemos una situación con un tipo promedio llamado Joe. Es un mecánico al que le gusta jugar a videojuegos. Joe trabaja largos turnos y, para sobrellevar su existencia, como muchos otros veinte o treintañeros, decide consumir algunas sustancias ilegales. Le da aprensión encontrar un narcotraficante, pero después de enterarse por un amigo de que esto es posible por internet, decide intentarlo. ¿Cómo procedería?

Joe el mecánico no va a pasar docenas de horas leyendo white papers sobre diferentes tipos de criptomonedas, ni va a sumergirse en los debates entre distintos proyectos. Joe no tiene ni idea de cómo funciona esto y se va irritando cada vez más con la sobrecarga de información que le llega cuando comienza su investigación. Él solo quiere algo que esté probado que funcione, así que cuando visita los sitios de la darknet, aprende posteriormente que Monero y Bitcoin son criptomonedas adoptadas, y esa es toda la información que desea. Sigue al rebaño. A partir de ahí, encontrará una guía en internet sobre cómo adquirir criptomonedas, y seguirá ese consejo paso a paso. Como Joe busca el camino más sencillo, felizmente usará un exchange centralizado, utilizará una wallet con un intercambio de monedas integrado y no considerará los vectores de ataque latentes que pueden ser explotados por empresas de análisis de cadena. A decir verdad, Joe en ningún momento cuestiona nada ni lee más información de la que necesita para ir del punto A al punto B. El pequeño secreto de la darknet es que muchos de sus usuarios son como Joe, al menos al principio. Comienzan su viaje como profanos desinformados y siguen las instrucciones de otros Joes que han llegado más lejos que ellos.

Esto no quiere decir que las acciones de Joe el mecánico estén mal encaminadas; ¡no lo están! Yo diría que Joe está siendo extremadamente racional al reconocer que está fuera de su elemento, por lo que lógicamente elegirá las herramientas seleccionadas por el mercado libre, como Monero, Tor y PGP. Asimismo, confiará en guías útiles publicadas por otras personas que han resuelto el proceso, y con el tiempo se establecerá una refinada receta para ir del punto A al punto B. Ahora puedes estar preguntándote: si Joe el mecánico sigue el camino más sencillo, ¿no usará simplemente Bitcoin dada la mayor dificultad que puede tener para adquirir Monero? Y sí, es cierto que hay mercados que aún aceptan Bitcoin, por lo que Joe puede perfectamente llegar a la conclusión de que bien podría usar Bitcoin. Sin embargo, cuanto más tiempo lleve Monero siendo adoptado con éxito, más se desaprueba el comportamiento de no usarlo, e inevitablemente llegamos a un punto donde incluso Joe se pregunta por qué la gente usa Bitcoin en lugar de Monero. Esto ya se ve hoy con el mayor mercado de drogas de la darknet, Archetyp Market. Siendo una plataforma peer-to-peer donde exclusivamente se usa Monero, podemos estar seguros de que muchos Joes mecánicos la usan activamente.

El problema del huevo y la gallina al que se enfrenta la criptomoneda peer-to-peer es que para tener adopción en la darknet, necesitas adopción en la darknet. Esta paradoja se supera con un movimiento orgánico, apasionado y dedicado que ha construido confianza y reputación a lo largo del tiempo. Se necesita una promoción exhaustiva por parte de individuos que no temen ir a las áreas que no son políticamente correctas, ni amigables con la regulación, ya que esas son exactamente las áreas que tienen un uso para el efectivo peer-to-peer. Y como señala el maximalista del mercado de la darknet, el uso del efectivo peer-to-peer en estas áreas sórdidas de internet refleja el propósito más grande del efectivo peer-to-peer, que más tarde puede aplicarse de muchas maneras beneficiosas para el ciudadano común contra el Estado. Curiosamente, la utilización de Monero por parte de Joe es una inconveniencia mensual, y si fuera por él, usaría PayPal o incluso su tarjeta de crédito para comprar drogas por internet. Así es como se consuma la ironía definitiva: los impulsores más importantes de usar efectivo peer-to-peer son a menudo novatos en lo técnico que apenas entienden por qué están usando criptomonedas en primer lugar. En última instancia, esto ejemplifica la importancia de integrar la privacidad por defecto en un proyecto de criptomonedas; más aún, da a entender que invertir tiempo en estudiar el comportamiento de los humildes usuarios de drogas es beneficioso para el desarrollo del mismo. El uso por parte de Joe el mecánico es el combustible que impulsa el efectivo peer-to-peer hacia adelante, y el maximalista del mercado de la darknet lo reconoce; no sermonea al individuo por perderse la riqueza generacional, sino que encuentra en este uso un indicio de cómo el Estado puede ser superado por gente como Joe, lo sepan o no.

8. Oda a Ross Ulbricht#

La economía de la darknet es un mercado libre cifrado de personas de todas las clases económicos y sociales. Hay mecánicos y finance bros, profesores y vendedores, energúmenos y yonquis. Son gente que, sin saberlo, vemos a diario en persona, pero sus identidades en línea son anónimas, protegiendo así un comportamiento que desafía la ley y es condenado como inmoral. Sin duda, algunos son malvados, pero muchos son miembros normales y funcionales de la sociedad que nos ayudarían en momentos de necesidad. Y aunque este mercado subterráneo pueda estar oculto en las sombras, indescifrable para cualquiera que intente asomarse a verlo, todavía hay algo de luz que, inexplicablemente, puede abrirse paso e iluminar el futuro.

Y así, el otro día se tomó una foto de un hombre con un chándal gris, una bolsa al hombro, una planta en una maceta y una sonrisa conmovedora. Qué dulce fue. La euforia compartida de toda la comunidad cypherpunk no sucede a menudo, pero puedo asegurarte que esta imagen, aparentemente tomada al azar, envió una oleada de júbilo por todo el mundo, tal como las comunicaciones cifradas navegan por nuestras redes peer-to-peer. Para los menos informados, Ross Ulbricht puede parecer un degenerado que causó la creación de la economía que hoy llamamos darknet. Pero para los reales, Dread Pirate Roberts fue un visionario que vio cómo el efectivo digital podría cambiar el mundo.

En el lore de las criptomonedas, la Silk Road es el mítico lugar de nacimiento de Bitcoin. Según la leyenda, en algún oscuro rincón de internet, un proyecto de hobby de un friki se transformó en una amenaza inimaginable. Corrieron rumores sobre una web como Ebay donde se vendían drogas. Un amigo de un amigo afirmó haber comprado cocaína allí, y lo juraba. Sonaba demasiado bien para ser verdad. Pero con el tiempo, la conciencia pública fue tomando nota de lo que parecía un concepto imposible. Y antes de que te dieras cuenta, Bitcoin había entrado en el mainstream como un contrapeso revolucionario a las finanzas tradicionales. Aterraba a los indecisos, que no pueden formar opiniones propias. Aterraba a los gobiernos, que hacen todo lo posible por aplastarnos como a insectos. Aterraba al sindicato bancario, que nos ha tenido secuestrados durante generaciones. Fue absolutamente increíble.

Aquí, sin embargo, debemos detenernos para separar a Dread Pirate Roberts, la figura metafórica de la contracultura, de Ross, el ser humano. El desgarrador detalle que muchos no entienden es que, por su propia admisión, Ross siente un gran remordimiento por haber creado Silk Road. En su única entrevista pública, en la conferencia de Bitcoin de 2021, a través de sus palabras cuidadosamente escogidas podías imaginar las lágrimas acumulándose en sus ojos. Es una confesión brutalmente sincera y, enfrentándose a una cadena perpetua, se nota que estaba totalmente desesperado, lleno de remordimiento, anhelando libertad. Se refirió a su yo de 26 años como impulsivo, lo cual contrasta con ese vivaz símbolo antigobierno en el que muchos lo quieren pintar. Escuchar a esa brillante alma libertaria, alguien bastante parecido a mí, tan quebrado por el confinamiento de la prisión federal, me hizo darme cuenta de que Ross no era simplemente un idealista con sueños de derrocar las finanzas tradicionales, sino también un programador joven e ingenuo que resultó ser el primero en encender la cerilla.

Si Ross no hubiera creado Silk Road, habría sido inevitable que otra persona hiciera el mismo descubrimiento. En retrospectiva, no hace falta un genio para darse cuenta de que el dinero incensurable puede usarse para transacciones ilícitas, y los criminales tienden a volverse innovadores cuando una nueva tecnología se introduce al público general. Además, los mercados ilícitos en internet existían desde mucho antes de Silk Road. Claro, se volvieron mucho más grandes tras la implementación del efectivo digital, pero eso solo demuestra aún más que esta pujante economía de la darknet iba a darse de todos modos. Y aunque los críticos señalan a Silk Road como una mancha fea en la historia de Bitcoin, hay que decir que las cosas que han empeorado a Bitcoin van mucho más allá de los mercados de la darknet. La verdadera libertad del efectivo peer-to-peer fue puesta en riesgo por la codicia y un sindicato de buitres ávidos de enriquecerse; en contraste, la Silk Road nos enseñó que las redes peer-to-peer unidas pueden ser imparables incluso en una distopía de la vigilancia.

El efectivo peer-to-peer nunca desaparecerá. Ahora existirá para siempre. Lo hemos encontrado, lo hemos descubierto y ahora lo estamos cosechando. Durante las próximas décadas seguiremos innovando, seguiremos adaptándonos y seguiremos protestando, y por favor, debes saber que casi todo será para el bien de la humanidad. Así que, dirigiéndome a ti, Ross, entiende que aunque puedas sentir remordimiento por lo que hiciste, tu contribución no es algo de lo que debas avergonzarte, y nos alegra que por fin estés en casa.

9. Breve historia del uso de criptomonedas en los mercados de la darknet#

Pronto hubo docenas de sitios onion imitadores que buscaban alcanzar la infamia lograda por Dread Pirate Roberts. La adopción de Bitcoin prosperaba, las fuerzas del orden se adaptaron y así vio sus orígenes el juego del gato y el ratón de las criptomonedas. El campo de batalla era el libro de contabilidad público, y los investigadores federales comenzaron a atacarlo con éxito mediante herramientas de análisis probabilístico, capaces de vincular identidades con direcciones de wallet expuestas en exchanges centralizados. Empezaron a haber arrestos, y en respuesta la comunidad cypherpunk vio una demanda para el desarrollo de mixers y protocolos coinjoin que eliminaran los vínculos determinísticos. Algunos proyectos tuvieron éxito, pero la mayoría fracasó. La formidable liquidez y el efecto de red de Bitcoin mantuvieron tercamente sus altas tasas de adopción, pero con el tiempo este comenzó a quebrantarse aún más, por un impulso concentrado de acciones regulatorias que expandieron la legislación Conoce a tu Cliente y Anti Lavado de Dinero. Desde la perspectiva de Joe el mecánico, el proceso de adquirir Bitcoin en exchanges no centralizados se volvió una lata, y las técnicas para usarlo se hicieron más enrevesadas.

Históricamente, hubo varios mercados que incorporaron criptomonedas alternativas, aunque su uso era mínimo comparado con la adopción dominante de Bitcoin. Pero a medida que los arrestos se acumulaban, los administradores y vendedores de los mercados comenzaron a cambiar de opinión, y en 2019, con la creación de White House Market, Monero entró oficialmente en la economía de la darknet como una potencia. A diferencia de otros mercados, White House Market exigía PGP obligatorio y promovía Monero intensamente. Bitcoin, todavía aceptado en las primeras etapas de White House Market, fue finalmente descartado por completo. Al principio, a los usuarios de la darknet no les gustaba lo difícil que era usar White House, pero su énfasis en un OPSEC más fuerte generó un culto de seguidores, quienes finalmente lo convirtieron en el mercado de la darknet más grande del mundo.

El efecto bola de nieve fue gradual pero orgánico. Los vendedores de la darknet, los individuos que venden bienes ilícitos, suelen usar múltiples mercados para aumentar su clientela, así que, naturalmente, usaban Monero si operaban en White House Market. Esto hizo que respaldaran añadir Monero a otros mercados, y uno a uno, otros mercados comenzaron a hacer precisamente eso. Pronto se lanzaron otros mercados exclusivos de Monero, como Alphabay 2 y Archetyp Market. El período de transición del dominio de Bitcoin al de Monero ha tenido lugar en los últimos 5 años, comenzando a fines de 2019. Hoy, la mayoría de los mercados usan exclusivamente Monero y, probablemente, en los próximos años el uso de Bitcoin en estos mercados será completamente erradicado. Monero es ahora el rey de los mercados de la darknet y, por extensión, el rey del efectivo peer-to-peer.

Monero cubre todas las bases que un sucesor de Bitcoin debería ejemplificar. Su cultura es orgánica, de código abierto y dirigida por la comunidad. Como Bitcoin, no tiene dev tax ni pre-minado, lo que minimiza el riesgo de que el proyecto se desvíe por regulaciones o porque los desarrolladores sean atacados. Su protocolo de minería es de primera categoría, adoptando Random X para disuadir el monopolio de la minería ASIC que ha plagado a Bitcoin, devolviendo así el poder minero al usuario con un algoritmo optimizado para CPU. La extensa red de mineros, así como la base de usuarios con mayor conocimiento técnico, promueven Linux y el software libre. Su equipo de investigación ha sido galardonado por varias contribuciones influyentes al ecosistema y sus desarrolladores han demostrado ser capaces de aplicar parches a tiempo para frustrar a los malos participantes. Los bloques son dinámicos en tamaño y las tarifas son bajas. Y quizás lo más atractivo para alguien que no es técnicamente entendido, como Joe el mecánico, es la privacidad integrada por defecto en Monero, que pondrá incluso al usuario más torpe a un nivel igual, si no superior, al de un usuario de Bitcoin bien instruido.

Pero por encima de todo, lo que impulsa a una criptomoneda peer-to-peer es la pasión implacable del anarquismo cypherpunk que emana de su cuerpo de usuarios. La cultura debe ser escéptica, desconfiada de las regulaciones y vocalmente contraria al Estado. Debe promover el uso, no el acaparamiento. Debe trazar una línea roja en la arena por los derechos de privacidad que no será traspasada. El vigor que surge de defender algo en lo que crees ayuda a impulsar el proyecto, ya sea en su desarrollo técnico o en su promoción orgánica a individuos no familiarizados con él. En última instancia, es la filosofía del proyecto lo que garantizará su influencia a largo plazo, y con demasiada frecuencia este hecho se le escapa a la gente. Cuántas veces escucho al entusiasta de las criptomonedas bienintencionado que desea distanciarse del moonboyismo decir que está en las criptomonedas “por la tecnología”. Esta mentalidad es un paso en la dirección correcta, pero sin sentido. Enfocarse en la criptografía subyacente, la programación y las innovaciones en las blockchains puede ser gratificante para un académico, pero le falta empuje. Desde la perspectiva del maximalista del mercado de la darknet, este es un espectáculo secundario sin sentido. Esto se debe a que, en última instancia, la tecnología, aunque importante, juega un papel secundario frente al alma. Y para el efectivo peer-to-peer, esa alma se encuentra en su criptoanarquismo. Sin esa pasión por la lucha contra el Estado, el proyecto carece de valor a fin de cuentas, incluso con el respaldo del capital riesgo y el aval de celebridades. El efectivo peer-to-peer es una oportunidad para que el cypherpunk cambie por completo el mundo financiero, y un proyecto que no lucha contra nada no merece apoyo, porque significaría que ese proyecto está incrustado en el sistema financiero tradicional contra el que hay que luchar.

10. La etapa de construcción de influencia y la inevitabilidad del moonboyismo#

Monero se encuentra actualmente en la etapa de construcción de influencia, el período en que una criptomoneda peer-to-peer experimenta una adopción próspera en los mercados de la darknet, el tipo de uso que hace que incluso el más patético de los maximalistas de ojos láser preste atención. El respeto otorgado a Monero no se basa en su precio, sino en el uso legítimo que continúa demostrando. Cada día, personas a las que no les importan las criptomonedas comienzan a usar Monero porque no tienen otra opción. Y a medida que más gente conoce este efectivo peer-to-peer de vanguardia, se usa más en todos los mercados de la clearnet y, como una corriente de agua implacable, la adopción en la darknet proporciona una demanda constante que fluye hacia todo lo demás. Basta con mirar cualquier negocio de la clearnet que publique datos de transacciones o preguntar a cualquier defensor de la privacidad sobre sus criptomonedas preferidas. Está claro que Monero es el estándar del efectivo peer-to-peer, la única criptomoneda que ha invadido el dominante reinado de Bitcoin en la darknet.

No se me escapa la ironía de que, al escribir sobre el prolífico ascenso de Monero en los mercados ilícitos, yo mismo estoy contribuyendo al culto del moonboyismo de Monero. Esta no es mi intención, pero como maximalista del mercado de la darknet, está claro qué efectivo peer-to-peer es el campeón de los pesos pesados. El material gráfico que he elegido para este proyecto muestra el icónico camello de Silk Road reinterpretado con un tono naranja intenso y la inocente personificación Monero-chan, simbolizando la notable transición hacia Monero con el tiempo. Pero también representa el cambio de marea del efectivo peer-to-peer, que ha sido golpeado por las regulaciones, pero que también se ha adaptado y mejorado en consecuencia. Monero contraataca con un gancho que ha hecho tambalearse al Estado, pero esta pelea no termina en unos pocos asaltos. Debemos estar vigilantes y ser intransigentes, porque el moonboyismo corromperá a Monero como lo hizo con Bitcoin si no andamos con cuidado.

Entonces, ¿cómo debemos contraatacar? Podemos examinar cómo reaccionó la comunidad involucrada con Samourai Wallet para darnos una idea de cómo los veteranos de una generación anterior afrontaban las repercusiones de un proyecto de código abierto con escasez económica. Lo que vimos no es exactamente tranquilizador. El contraste entre los tradicionalistas y la avalancha de novatos con la que lidiaron es la misma división que hemos ilustrado en este manifiesto, y resulta llamativo cómo esta diferencia de opinión parecía inexorable aquel entonces. Bitcoin, que se había beneficiado enormemente en lo financiero de su innovador reconocimiento mainstream, había perdido casi toda su intensidad, y para compensar, los cypherpunks restantes en Bitcoin se dedicaron a burlarse de cualquiera que se cruzara en su camino; y tuvieron éxito. Samourai Wallet fue en muchos sentidos un punto de reunión para los cypherpunks que hacían todo lo posible para luchar contra Saylor y su turba enloquecida. Durante un tiempo, fue un oasis en un desierto de apuestas degeneradas. Lo que la cultura de Samourai Wallet aportó fue una clara distinción entre las dos escuelas de pensamiento que no pueden coexistir: el proestatista frente al cypherpunk; la codicia frente a la utilidad; el moonboy frente al maximalista del mercado de la darknet.

Pero la tragedia que enfrenta el efectivo peer-to-peer es que el moonboyismo es inevitable. A diferencia de los proyectos de software libre como VLC, Debian o PostgreSQL, las criptomonedas son escasas, y con esa escasez vienen inversiones potencialmente lucrativas. Y así, con Monero, está claro que su oferta artificialmente limitada, así como su creciente influencia, pueden tentar a los moonboys a apoyar el proyecto, buscando el “próximo Bitcoin” que produzca ganancias alucinantes. Bitcoin, para ellos, es lo que compran y guardan los boomers anticuados. Monero es transgresor y temible. El ciclo se repite, con la ola de inversores fraudulentos que predican sus nuevas creencias de que la privacidad es realmente importante, como si realmente les importara. Aunque, ciertamente, su inversión tiene mérito, porque el uso en los mercados de la darknet es el estatus más poderoso que puede alcanzar el efectivo peer-to-peer. Una criptomoneda que se use en los mercados de la darknet es probablemente lo que querremos en el futuro. Es un contrapeso al dinero fíat, una cobertura virtual y un banco suizo digital; incluso yo debo conceder que el moonboy tiene un buen argumento.

Sin embargo, al maximalista del mercado de la darknet no le preocupa el precio, sino la filosofía. Somos un grupo curtido, cypherpunks que hemos visto el ciclo de vida de Bitcoin desarrollarse con sus aspectos positivos y negativos y, por lo tanto, somos conscientes de los peligros que nos esperan. Porque así como el gobierno más pequeño inevitablemente se convierte en el más grande, Bitcoin también fue corrompido por el sistema que debía reemplazar. Pero lo que no puede reemplazarse es nuestro idealismo implacable, ese criptoanarquismo ardiente que se resiste a la amenaza de una ciberdistopía. Si nuestras creencias y protocolos son atacados, estos se endurecen aún más, cifrados de forma irreconocible, se entierran más profundamente en la maleza. Detrás de todo el ruido de las criptomonedas, el ímpetu constante creado por los mercados de la darknet no puede subestimarse, porque mientras la vida continúe, estos mercados existirán, empujados por la invención del efectivo peer-to-peer. El espíritu del criptoanarquismo sobrevive con él, se revitaliza con él, y con el tiempo el efectivo peer-to-peer se filtrará en todos los aspectos de las finanzas tradicionales, tal como el cifrado ha logrado hacerlo con las redes de internet y los ordenadores. Así que, como maximalista del mercado de la darknet, ¡no invertimos en bags de criptomonedas, sino en idealismo puro! Y hacemos esto no por la riqueza generacional, sino porque nuestras futuras generaciones dependerán de nosotros.